Vladimir saliendo del estadio nacional el año 1973. (marcado con rojo)Sr. Director:
Desde hace días he leido numerosas opiniones acerca del caso del renunciado General Santelices, encontrando incluso las más incendiarias condenas contra quien en los tiempos del horror en Chile era un muchacho recién salido de la Escuela de Oficiales del Ejército. Busqué entre mis libros a Palmiro Togliatti, pensador italiano que estudió el fenómeno del fascismo. En sus "Lecciones sobre el fascismo" se preguntaba si se podía condenar a los últimos escalafones por las atrocidades de la dictadura de Mussolini. Con gran altura de miras, este pensador llegaba a un a conclusión negativa y centrando toda la culpa en el dictador y la base de apoyo social que tuvo tan funesta dictadura. Creo que no tienen autoridad moral en descargar en un muchacho, que debió estar aterrado con lo que le tocó vivir ,aquellos que fueron a Londres a salvar a Pinochet de la justicia internacional, aquellos que negociaron el rol de "Honorable" vitalicio y que son los mismos que van a Casa Piedra a compartir delikatessen con la base social que tuvo la dictadura en Chile. Quienes tenemos memoria. no nos olvidamos que esos Catones chilensis son los que hicieron todo lo posible para que no se juzgara a Pinochet y que deben haber hecho Mandas para que él muriera en su cama, y no en la cárcel. Que fácil resulta ahora ensañarse con un sub-teniente, cuya desobediencia era lo mismo que solicitarle a sus superiores su fusilamiento .
Victor

¡Hola, Víctor, amigo!
Sólo un par de ideas al pasar.
Independientemente de que comparto tus opiniones respecto de los "renovados" y la defensa y salvataje que hicieron de Pinochet, entre otras cosas para blanquearse ante la derecha y pagar el precio autoimpuesto para llegar al gobierno con Lagos y Bachelet, sería más cuidadoso al analizar el rol de tenientes y subtenientes en los días posteriores al golpe.
No puedo olvidar lo vivido personalmente en el Campo de Concentración del Estadio Nacional de estos jovencitos que o sólo obedecían órdenes "legales" o no las comprendían del todo, o no habrían tenido opción alguna, según se dice hoy.
En lo hechos, fueron los más perros y fascistas en el trato a los presos políticos, fueron los que obligaban incluso a patadas a los "pelaos" a ser más feroces contra los presos, fueron los que castigaban a las unidades de "pelaos" a hacer guardias de 72 horas ininterrumpidas o más por ser blandos con los presos o porque confraternizaban con éstos. Lo ví, lo viví.
Tampoco puedo olvidar como los "pelaos", que realizaban el servicio militar y los habían traído de provincias, contraviniendo órdenes superiores y arriesgando las penas del infierno, también la tortura y el fusilamiento, tomaban contacto con muchas familias de presos, incluso haciéndolos ingresar a los jardines del Estadio Nacional como familiares propios, para después llevarles paquetitos de inmenso valor familiar,alimenticio, medicinal y anímico a los presos.
No fueron todos los "pelaos", pero fueron muchos los valerosos. Y fíjate que esos muchachos también aterrados eran más jóvenes y desinformados que los perros de tenientes y subtenientes, que en general, porque las excepciones, que las hubo, sólo confirmaban la regla, se ensañaban y disfrutaban aumentando el sufrimiento físico y psicológico de quienes éramos torturados, asesinados y pasábamos miedo y hambre por largas semanas.
Tampoco puedo olvidar la suerte corrida por un amigo común y su hermano mellizo, subtenientes de la FACH al momento del golpe, que fueron salvajamente torturados por semanas por sus propios compañeros de curso de la Academia, también subtenientes, con quienes habían compartido durante años la instrucción, amistad, fiestas y amores.
No necesito leer ningún texto, ningún pensador, ni realizar ninguna disquisición teórica, para evaluar a todos aquellos que hicieron carrera militar al ser partícipes del aparato represivo y actores de la represión durante 17 años. El premio fue el ascenso militar constante. Me basta con lo vivido personalmente que no difirió de lo que vivieron otros cientos de miles de chilenos. Tal vez la vivencia en carne propia conceda una claridad meridiana en estos temas.
Otra cosa son los que han renegado de su propia historia personal, los que atravesaron la calle para "aprovechar los tiempos políticos útiles", los que siempre protegieron a Pinochet y compañía, los que blanquearon a los que siempre estuvieron detrás las bambalinas y usufructuaron de los largos años de dictadura y hoy son "blancas palomas", "demócratas" por añadidura, y siguen detentando el poder real en Chile, los que fueron a hacer largos cursos al Pentágono y les cambió (¿la quisieron cambiar?) la cabeza (¿alguna cuentita bancaria, figuración, mesianismo, futuro esplendor?), los que indultaron al degollador de T.Jiménez, los que protegieron por 50 años a los torturadores, etc, etc.
Y que hoy, en realidad, les importa un bledo los problemas reales, brutales y urgentes de la gente. Para eso tiene sus aparatos de inteligencia, que apuntan obviamente, otra vez, contra el enemigo interno, y la represión brutal a disposición contra quienes se atreven a protestar por la indignidad e injusticias que viven.
¿Qué se puede esperar de esa clique, lo peor históricamente que le ha podido pasar al pueblo chileno aparte de la dictadura?
Esta refundó el país, y la cúpula de la Concertación ha consolidado la "obra" del Pinochetismo. Y esa clique de corruptos y tránsfugas está "orgullosa" de su conducta, porque saben exactamente lo que están haciendo al servicio de las grandes empresas y al vender el país: los réditos inmediatos, cuentas bancarias, participación en directorios de empresas chilenas y extranjeras, y las empresas propias para el ojalá próximo futuro cuando ya no estén en el gobierno.
La inmoralidad y su venta al mejor postor de los que por hoy gobiernan no excusa que Santelices y como se llamen fueron y seguirán siendo criminales, como otros que todavía siguen en servicio activo. No merecen comprensión ni menos compasión. Ninguno de esos "valientes soldados" -como dice la canción nacional pero no refiriéndose precisamente a los Santelices- ha tenido la valentía ni respetado el código de honor militar de reconocer abiertamente los crímenes cometidos. Y, no te quepa duda, que están dispuestos a repetirlo llegada nuevamente la ocasión. Sólo excusas y más excusas, palabras faranduleras: se refugian en este modo de vida hipócrita y trastocado que caracteriza a nuestro país y que lo está pudriendo cada vez más.
Como tú sabes, no milito ni participo de la política activa desde el 90, desde que retorné a Chile, considerando las tristes vivencias y mi obligada participación como la de millones de alemanes en el derrumbe de la RDA y sus causas, y por la inaceptable explicación mentirosa que entregaba la dirección del Partido de esos sucesos de impacto mundial a la militancia. Ya no conozco el Partido, espero que los compañeros encuentren el camino correcto, consecuente y clarividente, para aportar a una vida mejor para nuestro pueblo, para que otra vida le sea posible.
Pese a lo anterior, sigo siendo comunista, mantengo mis valores y principios, mi integridad y mi dignidad, mis sueños y utopías. Quiero poder mirarme al espejo hasta mi último día de vida, quiero mirar a los ojos a mis hijos sin avergonzarme. Por lo menos dejarles un ejemplo moral para sus propias vidas.
Para ir terminando: No meto todos los fenómenos y hechos en un mismo saco, no confundo los planos, analizo, diferencio y sigo siempre tomando partido por aquellos que lo he hecho desde niño. La brújula no ha cambiado su norte.
Por eso ¡¡¡NI PERDON NI OLVIDO!!!
Y como decía un barbón: Las muelas del molino de la historia muelen lento, pero muelen...
Un abrazo
Vladimir



Yo no me iré. ¿Huir para encontrarnos aparcados eternamente en basureros, como nuestros hermanos que desde hace 60 años están aparcados en los campos de refugiados de Líbano? ¡No! ¡Mire a los refugiados en Líbano o Jordania! ¿Qué se hace para sacarlos de donde están encerrados?







